GARA, 28/04/2000. Traducción al español del original en euskera por la RED VASCA ROJA.


      HUELGA DE HAMBRE INDEFINIDA: COMUNICADO DEL COLECTIVO DE PRESOS POLÍTICOS AL PUEBLO VASCO

      Desde el 1 de enero de 1996 emprendimos una lucha ininterrumpida para defender los derechos que nos niegan los gobiernos de España y Francia. Sería demasiado largo hacer una valoración de todas las movilizaciones e iniciativas que vosotros en la calle y nosotros en la cárcel hemos llevado a cabo. Pero de tener que extraer las principales consecuencias, éstas serían las que resaltaríamos:

      • Hemos derrotado, política y socialmente, la dispersión.

      • En esta dura y larga lucha, hemos tenido como compañía a una amplia mayoría de la sociedad vasca, que con sus iniciativas y su palabra han dado a conocer nuestras reivindicaciones.

      Sin embargo, los presos seguimos dispersados; las palizas no sólo siguen, sino que se han multiplicado; los compañeros de lucha que deberían estar en libertad condicional siguen secuestrados; nuestros familiares y amigos, obligados a hacer miles de kilómetros [para visitarnos], continúan muriendo en las carreteras; nos ponen todos los obstáculos imaginables para estar junto a nuestro pueblo como ciudadanos vascos y aportarle nuestra contribución, y a muchos de nosotros, pese a haber sido elegidos, nos prohíben cumplir el mandato que hemos recibido del pueblo. La 'violencia' de la que tanto se habla, nosotros tenemos oportunidad por desgracia de conocerla en lo más vivo y un día tras otro.

      Resumiendo, España y Francia rechazan la palabra que Euskal Herria nos ha dado a los presos, la palabra que la sociedad vasca, de la forma más clara, ha hecho oír en tantas instituciones y tantas movilizaciones realizadas en los pueblos y barrios. Del mismo modo que nosotros permanecemos en estas mazmorras, la palabra y voluntad de un pueblo continúa secuestrada en las redes de las constituciones francesa y española.

      Estando así las cosas, el otoño pasado nos preguntamos qué más podíamos hacer para que se respetaran la palabra de Euskal Herria y nuestros derechos. Y aunque lo estamos pagando con nuestra piel, decidimos emplear el instrumento de lucha que teníamos a nuestra disposición, en concreto la huelga de hambre. Estamos sufriendo graves consecuencias, lo estamos pagando con nuestra propia piel. Pero estamos luchando con coherencia, y convencidos de que conseguiremos hacer respetar nuestros derechos.

      No está en nuestro ánimo suplicar, ni tampoco queremos dar lecciones. Nosotros mismos decidimos el compromiso de luchar por Euskal Herria, y nosotros mismos hemos decidido poner cuanto esté de nuestra parte para que se respeten nuestros derechos y la palabra de Euskal Herria. Y no le pediremos a nadie que asuma el mismo compromiso, ni del mismo tipo.

      Pero no está de más preguntarse por la coherencia. Porque como nosotros, muchos otros agentes políticos y sociales han dado su palabra y asumido el compromiso de que los presos estemos en Euskal Herria, y ellos también podrían hacerse la misma pregunta: "¿Qué más se puede hacer para que se respete la palabra de Euskal Herria? ¿Qué más podemos hacer para que se respeten los derechos de los presos?"

      En los últimos tiempos, al menos, no hemos escuchado tales reflexiones, y [por el contrario] hemos conocido discusiones interminables y excusas baratas tanto en torno a las formas como en cuanto a ciertos problemas prácticos. Más aún, hemos notado por parte de algunos sectores una actitud que nos duele; se ha querido hacer aparecer el compromiso con los derechos de los presos políticos como una concesión, o a cambio de algún gesto. La duda o las vacilaciones ante nuestros enemigos Francia y España pueden ser comprensibles, pero nosotros no somos juguete de nadie ni una moneda de cambio que pueda utilizarse para mejorar posiciones políticas.

      La falta de decisión que hemos apreciado por parte de algunos agentes políticos y sociales, y su subordinación a determinada coyuntura, nos preocupan vivamente. Porque nuestros derechos no son reivindicaciones que se puedan aceptar o no a cambio de una situación determinada. Dicho claramente: nuestros derechos no son una concesión que se otorgue a cambio de un alto el fuego. Y tampoco la defensa de nuestros derechos puede ser un compromiso que se manifieste a cambio de un alto el fuego. Así se lo hemos hecho saber a algunos agentes, que resulta incomprensible e injustificable que porque se haya interrumpido el alto el fuego de ETA (¡unilateral, eso bien lo hemos visto nosotros!), hayan tirado al cubo de la basura el compromiso adquirido con ciertos derechos intentando condicionar el compromiso de otros. Algunos partidos políticos se han echado atrás, otros agentes se hacen los sordos, y algunos medios de comunicación silencian nuestra lucha. Eso es lo que se nos hace patente. ¿Pero no han comprendido todavía que no vamos a renunciar a la libertad de Euskal Herria por mejorar nuestra situación personal? ¿No han comprendido que entre hacer frente a la dispersión con dignidad y arrepentirnos hemos elegido lo primero? ¿No han comprendido que si se trata de mejorar nuestra situación o de renunciar a la lucha por Euskal Herria, siempre nos pondremos del lado de la dignidad?

      Llegados a esto, queremos hacer una mención especial acerca de los medios de comunicación públicos vascos. Queremos denunciar sonoramente su actitud. Porque es inaceptable su ocultación de la lucha que junto a nosotros desarrolla la mayoría de la sociedad vasca y la represión que cotidianamente emplea el enemigo. Cuando algunos compañeros han llevado su lucha hasta el umbral de la muerte, nos han aparecido como buitres en busca de la 'noticia'. ¿Están acaso deseándola? ¿Cuándo darán [noticia] de cuantas manifestaciones y acciones se llevan a cabo por los presos? ¿Cuándo introducirán sus cámaras y micrófonos en las cárceles en las que nos tienen secuestrados, para que el pueblo pueda recibir directamente de nuestra boca novedades de cuanto sucede aquí? Muchos son los profesionales de los medios de comunicación que en estos últimos años se han unido a nuestra lucha, pero los vemos mudos y ciegos ante las reglas y censuras que les imponen sus amos.

      Sin embargo, estamos convencidos de que la sociedad vasca no sólo comparte nuestras reivindicaciones, sino de que en ella hay suficiente capacidad y resolución para conseguir esos objetivos. Así pues, hacemos una propuesta a los agentes políticos, sindicales y sociales: que todos juntos preparemos una huelga general. Pero no la proponemos en absoluto de cara a los medios de comunicación y para que cada uno muestre su capacidad, sino para emprender una dinámica enérgica y general capaz de conseguir esos objetivos que todos compartimos.

      Proponemos una huelga general, pero no como objetivo o meta, sino como punto de partida de una dinámica general que reclamará muchas otras iniciativas y movilizaciones. Cada uno deberá ver hasta dónde se implica en esa dinámica, hasta dónde impulsa esas movilizaciones, hasta dónde lleva y materializa el compromiso adquirido. Pero la defensa de la palabra de Euskal Herria no puede ser un compromiso que se desarrolla en función de una coyuntura o intereses particulares. Nosotros nos atenemos al nuestro y estamos seguros de que la sociedad vasca hará lo propio si se le ofrece la oportunidad y las vías para ello.

      A nuestro parecer, la labor de los agentes políticos y sociales debe ser precisamente ésa, abrir caminos y dar oportunidades a la sociedad para que ésta defienda y consiga sus derechos y reivindicaciones.

      Como queda dicho, proponemos no sólo a esos agentes sociales sino a toda la sociedad vasca que lleve hasta el fin el compromiso adquirido, y que a finales de mayo, como punto de partida, realicen la huelga y las movilizaciones precisas.

      ¡Para que los derechos de los presos políticos vascos queden garantizados y se respete la Palabra del Pueblo Vasco, Euskal Herria a la calle!

        * ¡Presos a la calle! Porque tenemos derecho a participar en el proceso democrático.

        * Para que entretanto, los presos sean trasladados a Euskal Herria.

        * Por los compañeros que tienen que estar en la calle mediante la libertad condicional.

        * Porque los compañeros con enfermedades incurables deben ser liberados.

        * ¡Para impedir las expulsiones y extradiciones, porque tenemos derecho a vivir en Euskal Herria!

      Abril de 2000

      Colectivo de Presos Políticos Vascos

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